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26-08-2019 - SOCIEDAD
La fundación “Saun” ya le cambió la vida a 120 personas en el mundo



Gonzalo Erize descubrió su vocación mientras viajaba por Laos y se involucró en la vida de un chico con el síndrome de Hirschsprung. Sin conocerlo, se quedó con él hasta que se curó. A partir de entonces, junto a los hermanos Méndez Trongé, surgió esta iniciativa con el espíritu de darles la posibilidad a todos de salvarle la vida a una persona vulnerable.

El trabajo incansable y solidario del linqueño Gonzalo Erize continúa recorriendo el mundo. A través de una entrevista, el portal Infobae.com reflejó su historia y la concreción de “Saun”, un espacio que ya les cambió la vida a 120 personas.
Saun era un chico de un pueblito perdido de Laos. Un día del 2014 estaba sentado al costado de una cancha mientras sus amigos jugaban al fútbol. Como no podía correr, ni hacer fuerza, ni llevar una vida normal, simplemente miraba a los otros chicos. Por ahí andaba Gonzalo, que había estado viviendo en Australia y en ese momento viajaba por el sudeste asiático. Lo vio, le llamó la atención y se acercó. “Le sonreí y él me sonrió. En ese momento pensé que tenía que hacer algo por ese chico. Si me pedís explicaciones, si lo pensé o qué, te digo que no. No lo pensé. Instantáneamente me acerqué a su familia y su mamá me contó la historia. Saun padecía el síndrome de Hirschsprung, una obstrucción del intestino que no le permitía defecar. Le dije que los iba a ayudar. Así fue como empezamos”, recordó Gonzalo.
A partir de entonces comenzó la odisea: pasó más de 120 días junto a Saun y a su familia. “Primero fuimos al hospital más cercano y quedó internado el primer día. Al décimo día, el doctor me dijo que no sabía qué tenía. Me fui para Tailandia con los estudios a buscar un hospital que lo tratara. Encontré un doctor que me dijo que lo llevara. Ahí volví a Laos a buscarlos. No tenían ni el pasaporte, nada… Me fui al ministerio de Relaciones Exteriores a pelearme con todo el mundo. Y a los dos o tres días nos fuimos con Saun y la mamá a Tailandia. Estuvimos ahí cincuenta o sesenta días”, recordó.Al principio financió todo con sus ahorros. Después comenzó una campaña. Recibió donaciones desde Argentina, Chile, Australia e Inglaterra. Y logró pagar el tratamiento completo de Saun y ayudarlo a construir una casa. “La conclusión del caso es que yo no estaba solo, sino que hubo muchísima gente y recursos que me ayudaron a mí a que yo lo ayudara a él”, dijo.
Su vida, a partir de entonces, cambió para siempre. A cada paso que daba veía alguien a quien ayudar, y así fue durante un tiempo, apadrinando causas para resolver el mundo de un caso a la vez. “En cada ocasión, siempre me encontraba con lo mismo: alguien ayudaba con la recaudación de fondos, alguien con el acceso a la comunicación; había gente que me iba guiando en relación a qué hacer según el caso. Aparecían especialistas y gente que estaba disponible para las tareas de todos los días. Estas cinco cosas se repetían, y ahí fue donde empezamos a pensar en ‘Saun’ como una organización”, explicó.
Gonzalo se rodeó de gente que quería lo mismo que él y formó, con ellos, lo que hoy es “Saun”, un ecosistema colaborativo pensado para ayudar a los otros a ayudar. Y que funciona, ya que, desde su creación, ya han recaudado más de 165.000 dólares que han destinado a diferentes causas.
“Yo lo vi en las noticias y empecé a observar que teníamos 1.000 amigos en común. Y cuando él volvió, lo encaré por algunos proyectos sociales que tenía y me terminé metiendo en su proyecto a fondo”, contó Tomás Méndez Trongé, otro de los líderes y fundadores de “Saun”. El tercer miembro clave es el hermano de Tomás, Sebastián. “Primero ayudamos a una familia, después a otra y luego a otra. Y así… Hasta que empezamos a dar soporte también a otros que querían ayudar”, explicó Tomás.
“Queremos regalarle ‘Saun’ al mundo entero. A todo aquel que tenga la iniciativa de cambiarle la vida a alguien. Funciona de esa forma. Si uno quiere cambiar la realidad de otro que está en situación de vulnerabilidad, hoy puede entrar a la web y cargar su caso, describir su situación personal y la de ‘uno’”, se entusiasmó Gonzalo.
“Apenas alguien quiere ayudar a otro, comienza a actuar el ecosistema. Los usuarios de ‘Saun’ son individuos, compañías, medios de comunicación y entes gubernamentales y no gubernamentales. Esos cuatro usuarios van a tomar distintos roles. Si vos no tenés tiempo de ir a un lugar, podés donar, o podés ayudar desde tu casa compartiendo conocimiento; o podés hacer un trámite que conocés bien y otros que no. Es a la medida de lo que cada uno puede dar”, indicó el linqueño.
Sobre el trabajo actual del ecosistema, Tomás manifestó: “Hoy hay dieciséis casos activos, todos tienen su equipo y se autogestionan y autosolventan. Se guían con toda la metodología que les brindamos, porque, hoy, ya tenemos un método, pero se mueven de manera independiente. Hoy mismo, activas en esos casos, habrá unas 300 personas. Pero, además, están las empresas, y no sabemos cuánta gente más adentro de ellas está colaborando en cada caso. Tomando todos los roles hasta la fecha, ya hubo cerca de 6.000 usuarios de ‘Saun’”.







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