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07-08-2017 - CASO BONETTI
Para la fiscal Silvia Ermácora, lo de “Maxi” “no fue homicidio”



Al cumplirse diez años del hallazgo del cuerpo sin vida, la encargada de develar cómo había muerto el joven linqueño sostuvo que “todo lo que judicialmente se pudo haber hecho, se hizo”. “No encontramos nada que nos diga que lo mataron. Para nosotros fue una muerte natural”, agregó. La causa permanece archivada.

Hoy es un día negro para la ciudad de Lincoln. Es que se cumplen diez años del hallazgo sin vida de Maximiliano Bonetti, luego de haber estado durante más de tres meses desaparecido. En este contexto, la Justicia todavía no le supo decir a la familia qué pasó con el chico de 22 años.
El 23 de abril del 2007, “Maxi” había salido de su casa cerca de las 16:00 horas, en su bicicleta, y ya no iba a volver nunca más. El 7 de agosto de ese mismo año, después de más de 100 días de búsqueda, su cuerpo había sido encontrado sin vida en una laguna ubicada en inmediaciones de la ruta Nº 188, a la altura del kilómetro 230. Cerca de él también estaba su bicicleta.
La causa había recaído en la fiscal Vanina Lisazo, incluso desde el momento de la desaparición. Ella había estado al frente de las investigaciones. Los primeros rumores en la ciudad de Lincoln hablaban acerca de un crimen y ponían a la policía local y al poder político en el centro de la discusión, ya fuera por posible culpabilidad o por encubrimiento.
Sin embargo, la Justicia nunca supo resolver qué fue lo que sucedió con Maximiliano Bonetti. En ese marco, Lisazo -principal responsable de la investigación- realizó declaraciones al diario “Democracia” de Junín y aseguró: “Para nosotros fue una muerte natural”.
En una extensa entrevista, la fiscal declaró: “Fue un caso que nos conmocionó. En principio estuvimos más de tres meses buscándolo, yendo a todos los lugares donde nos indicaban que él podía haber estado. Fuimos a lagunas, al cementerio y hasta desenterramos algunos muertos para buscarlo en alguna fosa. Eso fue hasta que, ocasionalmente, un día, unos cazadores de nutrias nos informaron que habían encontrado algo en un canal. Y, finalmente, ahí fue hallado”.
A su vez agregó: “Por lo que decían la madre (Aurelia) y el padre (Jorge), al principio todo podía indicar que se podía tratar de un caso de brutalidad policial. Lo cierto es que, el caso, con el paso del tiempo, y luego de haber tomado muchas declaraciones, fue archivado. Todo, luego de haber hecho reconstrucciones y de haber ido hasta el fondo con todas las probabilidades”. “Analizamos todo, y la autopsia, más el informe de una segunda realizada, no arrojaron dudas en cuanto a que la muerte de ‘Maxi’ no tiene ninguna característica de violencia”, anexó.
La causa había sido reabierta un año atrás, pero luego había vuelto a archivarse. Al respecto, Lisazo explicó: “Se presentó un testigo diciendo que había visto cuando a ‘Maxi’ lo estaban golpeando. Él contó cómo lo habían hecho y muchos detalles más. Pero, si realmente hubiesen existido esos golpes, hay un registro que tendría que haber aparecido en la autopsia. Cualquier tipo de agresión no tiene forma de borrarse para una autopsia. El cuerpo estaba entero y no había ninguna marca de violencia. Lo cierto es que no se pudo comprobar nunca lo que dijo este testigo y la causa se volvió a archivar”.
“Sabemos que no fue muerto a golpes, es decir que no fue homicidio. A partir de ahí, una hipótesis es que, ese día, ‘Maxi’ no había tomado la medicación de su discapacidad, que se había podido perder por esa circunstancia y que se había metido a ese canal con bicicleta y todo. A lo mejor intentó cazar algo y quizás donde se lo encontró no fue el lugar donde él estaba, sino que fue arrastrado por el agua hasta allí. La bicicleta tenía una torcedura. La mandamos a analizar y le hicimos pericias, pero no encontramos nada. Todo lo que judicialmente se pudo haber hecho, lo hicimos y no encontramos nada que nos diga que a ‘Maxi’ lo mataron. Para nosotros fue una muerte natural”, precisó.
A pesar de estar segura de que el joven no fue asesinado, Lisazo no puede precisar certeramente qué fue lo que le sucedió a Bonetti. Y sostiene que no existen culpables. “Sinceramente, hasta a mí me costó creer que muriera de esta manera. Uno tiene que creer en el trabajo que se hizo. La hipótesis de la brutalidad policial surge porque, unos meses antes, ‘Maxi’ había tenido un entredicho con la policía. Eso es lo que me dijo la familia. Es muy difícil aceptar la muerte de un hijo y, en este caso, de un chico tan joven. Quizás todavía están buscando algún culpable donde yo creo que no lo hay”.
Sobre las posibles hipótesis, Lisazo aseveró: “Investigamos varias líneas, enemistades del padre de ‘Maxi’, una supuesta relación de Maximiliano y otras dos más. A todas las seguimos hasta último momento. No hubo nunca un testigo clave. La causa tiene más de siete cuerpos y se tomaron unos 120 testimonios, más las pericias que se les hicieron a la vestimenta y a la bicicleta, incluyendo los informes de la operación de autopsia. Sabemos que a ‘Maxi’ no lo mataron, pero no sabemos cómo murió. A la sociedad de Lincoln le puedo decir que a Bonetti no lo mataron. No hubo señales en su cuerpo de nada extraño relacionado con la violencia”.
Hoy es un día negro para Lincoln. La Justicia no sabe dar respuestas de lo que le pasó a un chico de 22 años. Según se desprende de los dichos de la fiscal, Maximiliano Bonetti agarró su bicicleta y recorrió unos quince kilómetros para terminar falleciendo, por “una muerte natural”, en una laguna.







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