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03-04-2014 - OPINION
Julián Domínguez: Malvinas



Como integrante de la generación Malvinas: El 14 de junio de 2012 integré la delegación parlamentaria que acompañó la presentación de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el Comité de Descolonización de la ONU.

Tal vez la resolución demande 10, 20 o quizás 30 años más, que es el doble de nuestra edad democrática, pero en cualquiera de esas hipótesis nos respaldarán 4, 5, o 6 décadas de democracia y una estrategia de Nación coherente, ambas reconocidas e insertas en el mundo, en el marco del multilateralismo global..Y siendo clase 1963 -conscripto de las tropas de reserva que fueron movilizadas hasta el sur del continente- ese día sentí orgullo de continuar reclamando, 30 años después, que se respete la soberanía argentina, pero sin más armas que el derecho. En democracia logramos una nueva forma de pensar y sentir Malvinas. El valor de ese liderazgo es el que nos guía y sustenta nuestra estrategia de Nación.
De manera personal, quiero rendirles un homenaje a los compañeros veteranos y muy especialmente a los que entregaron su vida defendiendo a nuestra Patria.
¿Por qué y cuándo dejamos de pensarnos como país a partir de las generaciones y sus mandatos históricos, como lo hacen -aunque en otras culturas y con sistemas diferentes- los franceses con sus consecutivas Repúblicas y los chinos a través de sus generaciones? Nuestro origen como Patria está vinculado a esas razones. ¿Por qué las abandonamos, si la Patria es la colaboración entre las distintas generaciones?

MALVINAS, EN CLAVE DEL FUTURO DE LA PATRIA
Desde el origen de la Patria, por sucesión de Estados, las Provincias Unidas del Río de la Plata incluyeron en 1810 a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los espacios marítimos e insulares por ser parte integrante del territorio argentino en formación.
Hace 181 años, el Reino Unido interrumpió el continuo y pacífico desenvolvimiento de nuestra Patria al ocupar las islas por la fuerza, expulsando a la población y las autoridades argentinas allí asentadas, reemplazándolas con una administración colonial y una población británica.
Por lo tanto, no solamente nos fue cercenada una parte de nuestro territorio, sino de nuestra identidad como pueblo.
En 1960, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución XV por la que instituyó que "todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional o integralidad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de la ONU".
Reclamamos por querer ser y tener una Patria completa. Por querer darnos una conformación íntegra: con todo, de todos y para todos. Por la historia, el presente y el futuro.

UNA ESTRATEGIA DE NACIÓN, EL DIÁLOGO EN LA ONU
El 14 de junio de 2012 fue el día en que por primera vez un Jefe de Estado concurrió al Comité de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas. Allí, nuestra Presidenta la solicitó al Reino Unido que acepte la instancia de diálogo, cumpliendo y haciendo cumplir lo estipulado en las resoluciones del principal organismo universal de los pueblos.
Resultan de fundamental importancia dos disposiciones de las Naciones Unidas que han tenido una transcendental gravitación en el proceso de descolonización y lo referido a la disputa de la soberanía de la Cuestión Malvinas: la preeminencia de la inaplicabilidad del principio de la autodeterminación y la necesidad de reanudar las negociaciones bilaterales argentino-británicas, el único modo de ponerle fin a la controversia.
La ONU reconoció la situación especial referida a la Cuestión de las Islas Malvinas como una de las formas de colonialismo a la que se debía encontrar solución de manera inmediata.
La Argentina se ha visto sensiblemente afectada por la renuencia del Reino Unido a abordar la cuestión de la soberanía así como por la permanente realización de actos unilaterales británicos en relación al área de disputa que no solo violan el espíritu y la letra de los entendimientos, sino que además contrarían el llamamiento de las Naciones Unidas.

EL ROL ACTIVO DE NUESTRA DIPLOMACIA
La Argentina ha logrado instalar su reclamo en el más alto nivel internacional y obtener el respaldo de la comunidad mundial, sobre todo la solidaridad latinoamericana a través de la UNASUR, el MERCOSUR, la OEA, la CELAC, entre otros tantos organismos.
La Cuestión Malvinas se transformó en una causa regional y global, refrendada en la agenda de la política exterior argentina tanto en las relaciones bilaterales como en los diversos foros internacionales y en la labor extendida por los más de 90 Grupos de Apoyo a la Cuestión Malvinas constituidos en los cinco continentes.
En el mundo no habrá justicia ni paz hasta tanto los países que integran las Naciones Unidas respeten todas sus resoluciones.
En el marco del relanzamiento del reclamo histórico por el acto de usurpación ilegítimo, la Argentina creó este año, en la esfera del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Asuntos Relativos a la Cuestión Malvinas, con la cual jerarquiza a las políticas de Estado y reafirma una estrategia diplomática proactiva.
Demostrando una expresión legislativa sólida, en 2012, la Cámara de Diputados aprobó con unanimidad el texto de la Declaración de Ushuaia, una iniciativa de las comisiones de Relaciones Exteriores de ambas cámaras del Congreso Nacional, en la que se respalda la legítima e imperceptible soberanía de la Argentina sobre el archipiélago y se rechaza la actitud colonialista y militarista británica.
La Disposición Transitoria 1ª de la Constitución Nacional fija que la recuperación y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.
A pesar del tiempo acumulado en nuestro haber democrático, una obstinación deliberada ha intentado subvertir la Cuestión Malvinas como factor decisivo en la valoración peyorativa de nuestra Nación, a partir de la fatídica guerra y el devenir de los acontecimientos críticos que le ha tocado vivir al país.
Apartando los falsos dilemas, así como el conflicto armado no alteró la vigencia ni la naturaleza política y jurídica de la soberanía, reafirmamos que la victoria militar inglesa no dio origen a la democracia argentina, sino que precipitó el final de la última dictadura.
Las vamos a recuperar, aunque todavía no tengamos certeza de cuándo será el día con el que los argentinos hemos soñado toda nuestra historia. Sí sabemos cómo pretendemos conseguir que se respete la soberanía argentina.







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