La Camelina sativa está cobrando relevancia en la Región Pampeana tanto por su aporte ambiental como por su rentabilidad. Se trata de un cultivo de ciclo corto que cubre rápidamente el suelo en invierno y cuyos granos pueden ser utilizados en la producción de biocombustibles. Un estudio académico demostró que su capacidad para competir con malezas es superior a la de otros cultivos, además de resistir bajas temperaturas, plagas y enfermedades. Asimismo, contribuye a mejorar la calidad del suelo, haciéndolo más suelto y poroso, lo que favorece las rotaciones agrícolas.
La Plata, 25 Feb (Por InfoGEI).-Según Daniela Becheran, docente de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), la camelina se está incorporando cada vez más en los sistemas de rotación agrícola, ya que puede reemplazar los barbechos cortos. “No solo protege el suelo, sino que también ofrece una renta adicional gracias a su uso en biocombustibles”, explicó.
Impacto Positivo en el Suelo: En cuanto a su efecto en la calidad del suelo, Agustina Nocerez, especialista en Fertilidad de Suelos y Fertilización en la FAUBA, analizó su impacto en la zona de Coronel Pringles. “En comparación con un barbecho tradicional, la camelina redujo un 10% la densidad del suelo, lo que facilita la germinación y emergencia de cultivos posteriores”, detalló. Además, contribuyó a mejorar la estructura del suelo al aumentar la cantidad de poros, favoreciendo la infiltración del agua en un 200% y mejorando la oxigenación.
Biocombustibles y Sostenibilidad
Otro punto destacado es su gran rendimiento en aceite. Según Becheran, hasta un 40% del peso de sus granos es aceite, lo que lo convierte en un recurso clave para la industria de los biocombustibles. “Dado que se cultiva sin desplazar alimentos básicos como trigo o cebada ni provocar deforestación, puede ser certificado como una materia prima sostenible”, agregó.
Un Potencial Económico Prometedor
Desde el punto de vista económico, la camelina representa una alternativa rentable. Nocerez señaló que los productores que aplican buenas prácticas agrícolas (BPA) pueden obtener un mayor valor por su cosecha. Además, al no estar sujeta a retenciones, genera un margen de rentabilidad superior al de la soja.
Reduce la huella de carbono
Por último, Becheran subrayó que su cultivo contribuye a reducir la huella de carbono del sector agrícola, lo que representa una ventaja competitiva para Argentina en un contexto global que exige mayor sustentabilidad y eficiencia energética. (InfoGEI)Jd