Aunque las transferencias automáticas crecieron en términos nominales, la inflación derritió los recursos enviados a las provincias. Ganancias e IVA explicaron la mayor parte del retroceso y el mapa completo de jurisdicciones cerró el mes con pérdidas reales.
La recaudación nacional distribuida automáticamente entre las provincias y la Ciudad de Buenos Aires volvió a mostrar en noviembre un retroceso en términos reales, profundizando la presión sobre las finanzas subnacionales. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el Gobierno nacional transfirió $5.257.000 millones durante el mes, por encima de los $4.236.000 millones registrados un año atrás. Sin embargo, pese al aumento nominal del 24%, el ajuste por la inflación estimada del 2,3% mensual arroja una caída real del 5,4%.
La merma fue aún más marcada en la coparticipación neta —que excluye leyes especiales y compensaciones— donde la baja real alcanzó el 5,5%. Este comportamiento se explica principalmente por el desempeño de los dos tributos más relevantes para la masa coparticipable. El impuesto a las Ganancias registró un retroceso real del 3,3%, mientras que el IVA cayó 3,5%. Combinados, ambos tributos mostraron una contracción del 3,4% en términos reales. A esto se sumó una fuerte caída del 12,8% en los impuestos internos, que profundizó el deterioro general.
En el caso del IVA, el informe recuerda que su acreditación en las transferencias automáticas tiene un rezago de dos días respecto del calendario tributario, lo que puede generar desfasajes mensuales. No obstante, la tendencia contractiva impactó directamente en el flujo de fondos hacia las provincias.
El análisis del IARAF revela que no hubo excepciones en el mapa provincial: las 24 jurisdicciones experimentaron bajas reales interanuales en noviembre. La amplitud de las variaciones fue de 3,8 puntos porcentuales. Santa Cruz fue la más perjudicada, con una caída del 6,6%, mientras que Salta registró la baja más moderada, con un 2,8%.
En el acumulado de los primeros once meses del año, las transferencias automáticas sumaron $54.538.000 millones, un aumento nominal del 44% respecto de igual período de 2024. Sin embargo, el incremento real fue de apenas 1,5%. Dentro de ese total, las transferencias por coparticipación alcanzaron $49.626.000 millones, con una suba nominal del 42% y una variación real prácticamente nula, según el informe.
El documento también repasa la dinámica mensual del año. Hasta abril de 2025, Ganancias, IVA y la coparticipación venían mostrando mejoras reales sostenidas. Pero en mayo se produjo un quiebre abrupto: la recaudación de Ganancias pasó de crecer 37,3% real interanual a caer 1,8%. El organismo atribuye este giro al “efecto base” generado por el salto cambiario de diciembre de 2023, que había inflado la comparación interanual.
Ese desplome repercutió de lleno en los recursos provinciales. La coparticipación, que acumulaba un crecimiento real del 11,8% hasta abril, pasó a mostrar una caída del 1,8%. Posteriormente hubo una recuperación parcial, que permitió leves mejoras hasta octubre. Sin embargo, el dato negativo de noviembre volvió a frenar el repunte y dejó el acumulado prácticamente igual al del año pasado, sin variación real respecto de 2024.
El informe aporta una mirada de largo plazo: con la inflación estimada, las transferencias automáticas reales de enero a noviembre se ubicaron en el sexto lugar de los últimos diez años, un 9,3% por debajo del mismo período de 2023. La coparticipación real acumulada también ocupó el sexto puesto en la década.
El retroceso en los principales tributos coparticipables, sumado a la contracción de los impuestos internos, no sólo afecta las cuentas provinciales en el presente, sino que también redefine la estructura del financiamiento subnacional. Según el IARAF, si no se modifican las tendencias actuales de recaudación, la presión sobre los presupuestos locales podría intensificarse hacia el cierre del año.

